Ariadna Guiteras / Cati Bestard Dilalica

Site-Specific Conversation inicia una colaboración con Barcelona Gallery Weekend 2022 ofreciendo una serie de conversaciones que se publicarán semanalmente durante el verano.

La propuesta toma la novela de Lucy Lippard como referente y se apropia del título Yo veo / Tú significas para hablar de prácticas, proyectos, dinámicas de trabajo y de las afinidades electivas entre artistas y galeristas. En el ejercicio de la escritura Lucy se da cuenta de que estaba avergonzada de ser una mujer. Este mismo sentimiento ha atravesado a muchas, a lo largo de los tiempos hasta la actualidad. Por ello, seleccionamos ocho galerías que en esta edición del Barcelona Gallery Weekend programan a mujeres. A lo largo de esta serie, conversaremos con artistas y galeristas poniendo el foco en las relaciones que se generan en un campo como éste, donde a menudo lo creativo se mezcla con lo afectivo.

Una de las artistas que actualmente está abordando el conflicto que genera la estrechez de la definición mujer y del maternar, es Ariadna Guiteras. Su próximo proyecto toma el patchwork, para tratar los aspectos más monstruosos de la construcción identitaria, de la experiencia de gestar y cuidar. Con Cati Bestard de Dilalica hablamos de capas que se sobreponen unas a otras, cortes y suturas; pero también de constructos sociales y «Frankensteins». La instalación resultante nos invita a ver si el traje que nos han hecho a medida nos queda bien o no.

 

¿Cómo fue vuestro primer encuentro?

Cati / Fue en «Cuerpo y ficción»; exposición con Lucia C. Pino, Cabello/Carceller y Ariadna. Desde siempre, a todo el equipo, nos ha interesado su trabajo. Empezamos a pensar en la idea de parche o de «remiendo» para trabajar con algún artista. Y desde el principio tuvimos a Ariadna en mente. En aquella exposición había unos collages suyos que trataban la idea de Frankenstein, de enlazar y crear una cosa inexistente, un monstruo, a partir de diferentes piezas. Conocíamos su trabajo con tejido y patchwork. Nos reunimos con ella para saber si le apetecía colaborar con nosotros. Ariadna nos dejó clarísimo desde el primer momento que estaba desarrollando un proyecto en esa línea.

 

 

Ariadna / Por mi parte, me llega esta propuesta y yo ya tenía muchas ganas de producir toda una serie de ideas que estaban tomando forma, pero necesitaban presupuesto, espacio… Ya había trabajado con Dilalica antes. Con ellas ellas todo resulta fácil por el apoyo económico, pero también por el acompañamiento –con una publicación increíble, buena documentación–. Así que cuando me llamaron, no me lo pensé dos veces.

En este caso es la galería quien hace este acompañamiento, ¿no?

Cati / Desde Dilalica nos definimos como un equipo curatorial. No somos un espacio de galería convencional en este sentido, somos un espacio de proyectos. Hay una persona que lleva la venta que permite una bifurcación de roles y que no todo el equipo tenga que estar preocupado por lo mismo.

Háblanos de tu nuevo proyecto, ¿sigue la línea de tus nuevos trabajos?

 

Ariadna / Parte de una estructura inspirada en los juegos modulares de niñes, los que se usan para construir cabañas. Toma la idea de cabaña desde diferentes lugares, desde un espacio que quiero que sea accesible e inaccesible al mismo tiempo, haciéndolo más complejo. No dejar solo la idea de cabaña como espacio de recogimiento y de vientre. Tiene algo más de aristas. Me interesan conceptos como el adultocentrismo, este modo de ver la vida solamente desde la perspectiva de una persona adulta, sin tener en cuenta otras edades. Hay también ambivalencias sobre el cuerpo de quien gesta, también sobre el estereotipo de madre… Parto de muchas incomodidades y de espacios de mucha cura.

Por otro lado, hay todo un trabajo con el método tradicional de Patchwork. Hace un año que voy cada viernes a un espacio de Patchwork con un grupo de señoras alrededor de Tere Marias. El patchwork proviene de trabajos anteriores, en los que pensaba ya en un cuerpo poroso, que se derrama, pero que a la vez tiene una barrera, que es la piel, que lo sujeta. Un cuerpo que está en relación. Pero evidentemente, cuando empiezas a pensar en el estereotipo de madre o de género, en mí y desde la primera persona, se convierte en una cosa mucho más monstruosa. Este traje a mí no me cabe, yo soy mucho más múltiple que lo que me dicen que es esto. Esta idea del amputar y de recoser aparecía ya en los collages de «Cuerpo y ficción».

 El título del proyecto es muy enigmático.

Ariadna / Aquí aposté por la poesía. Me interesaba pensar el tema de la maternidad, pero sin utilizar el término madre porque me genera muchos conflictos. Me preguntaba cómo pensar en una gestación que no fuese humana. Entonces, pensé en los huevos, algo más reptiliano. Al principio imaginé una forma: dos manos unidas formando un huevo. Pero quería algo más monstruoso y pensé en las zarpas. Me ayudaban a hablar más de la experiencia que quería transmitir.

Cati / Me gustaría añadir un par de cosas. Por un lado, con referencia a lo textil, la idea de que al coser estás haciendo una acción de amor, pero, a la vez, pienso en el corte previo que has tenido que hacer. Por otro lado, esta obra aborda la cuestión de la escala, que es muy importante.

Ariadna / Me interesa jugar con la escala; con una cosa que es demasiado grande, una que es demasiado pequeña y una que te va bien. Es mi forma de poner en tensión este concepto del adultocentrismo del cual os hablaba antes.

 

Por otra parte, están las peculiares características del espacio de Dilalica que se reflejan mediante la acumulación de «restos y remiendos» que cada nuevo proyecto va dejando en sus paredes…

Cati / El espacio de Dilalica nace con la idea de la acumulación de historias sobre sus superficies. Sigue aún acumulando agujeros, capas y se mantendrá igual.

Se trata de un proyecto, pues, muy experiencial en el que la cuestión física es muy importante.

Ariadna / Sí, el cuerpo es siempre relevante en mis trabajos. Obras históricas como la de Niki de Saint Phalle con ese cuerpo por el que tenías que entrar por el coño; la araña de Louise Bourgeois; o Lygia Clark que tiene una obra que es un recorrido por todo un cuerpo… Son referencias que quizás cuando veas mi pieza no encontrarás una relación directa, pero me han acompañado durante el proceso. La estructura que presento la podríamos pensar como un cuerpo, un cuerpo múltiple no obstante.

Queremos preguntarte por el hecho de ser mujer en el contexto artístico. ¿Crees que esta vergüenza que expresa Lucy Lippard está superada? ¿Te has encontrado limitaciones? Tu práctica ha ido cogiendo una línea de trabajo sobre cuestiones que afectan al cuerpo de la mujer. Pero no es tan habitual que las mujeres hablen de todos estos aspectos, aunque lo es cada vez más. ¿Crees que todavía queda por profundizar?

 

Ariadna / Creo que es algo muy complicado. Soy una mujer CIS; pero no me siento cómoda con la definición de mujer. Por un lado, existen las políticas identitarias: palabras y etiquetas que son limitadoras. Y por otra, la teoría queer, que se abre a la multiplicidad. Uno de los riesgos al deconstruir las políticas identitarias es que podemos dejar de identificar al sujeto político que recibe una serie de privilegios y de opresiones, y así invisibilizar la violencia que recibe, por ejemplo, el sujeto político mujer. Al mismo tiempo, urge repensar y liberar las categorías de otras violencias, como los binarismos, estereotipos… Igualmente, no estoy hablando de temas únicamente que afectan al cuerpo de las mujeres: hay hombres que gestan, que hacen el trabajo materno y que están amamantando. Al mismo tiempo si sólo me quedo con ese relato, vuelvo a esa contradicción. Se trata de incluir, no excluir, las diferentes realidades.

 

«Mujer artista»: yo prefiero que me llamen sólo artista. ¿Es una cuestión de vergüenza? Sería interesante pensarlo bien. Quizás sí que todavía considero que si añado mujer a artista, es de segunda categoría; eso querrá decir que todavía tenemos trabajo por hacer. No tengo una respuesta. Sólo sé que es un sitio muy difícil y que ninguno de los dos extremos me sirven. Y el punto medio es difícil. Decía Haraway «Staying with the Trouble». ¡Pues aquí estoy! Todo el rato significándome. Mi práctica parte del cuerpo y de las teorías feministas queer. Pero desde la primera persona, desde el conocimiento situado

Estos nuevos referentes teóricos nos ayudan a reflexionar y dar voz a nuevas formas de ser y estar que han ido ampliando el feminismo. Pero siento que a menudo dejamos de lado otras capas. Los problemas que describes son centenarios, persisten. Hay otras urgencias que se van superponiendo, pero quedan muchas cuestiones por trabajar.

 

Ariadna / Los feminismos y las políticas identitarias lo que deben hacer es ensanchar, abrirse a la complejidad, no olvidarse de las luchas originarias ni de las presentes. El tema de las maternidades y el trabajo materno necesita nuevas definiciones. Tradicionalmente, era un tema del que se hablaba mucho. Estoy hablando desde el feminismo europeo, porque desde el latinoamericano la mirada es muy distinta.

En los 60 las feministas blancas, sobre todo las estadounidenses, rechazaban el hecho de maternar porque se identificaba con una ama de casa, cuidadora de los hijos… Pero ahora maternar se reivindica también desde el feminismo. Es curioso lo que dices de Latinoamérica, el feminismo de allí no ha sufrido ese rechazo.

 

Ariadna / Tienen otra genealogía, por supuesto. Nosotros venimos de Simone de Beauvoir, de la mujer que reclama su habitación propia y todo lo demás no cabe. En cambio, allí vienen del ecofeminismo donde la vida está en el centro.

 Y la idea de comunidad de las formas indígenas… había mucho matriarcado. Crear redes. En occidente estamos ahora repensando todas estas formas comunitarias y de relación.

 

Cati / En occidente la construcción de género es absolutamente restringida, igual que la de maternidad. Úrsula K. Le Guin o Haraway dicen que cuando se nombran las cosas es cuando hacen reales… ¡Pero es que llevamos muchos años nombrando las cosas como tienen que ser! Habría de dar más versatilidad a estas categorías inventadas y socialmente consensuadas.

 

Barcelona Gallery Weekend busca reforzar y hacer visible el rico y variado tejido artístico de Barcelona, fomentar el coleccionismo de arte y poner en valor la labor de las galerías como espacios generadores de cultura abiertos a toda la ciudadanía. Del 15 al 18 de Septiembre de 2022 se celebrará la 8ª edición con 33 galerías que presentan el trabajo de más de 60 artistas.