Lola Lasurt / Patricia de Muga – Galeria Joan Prats

Site-Specific Conversation continúa su colaboración con Barcelona Gallery Weekend ofreciendo una serie de conversaciones que se publicarán semanalmente durante el verano.

La propuesta toma de nuevo una novela, esta vez escrita por Patti Smith, Just Kids (Éramos unos niños), para poner el foco en el «crecer juntxs» y profundizar en los inicios, la profesionalización, la convivencia con las exigencias del mercado del arte o las dinámicas colaborativas, entre otros aspectos.

Abrimos el ciclo con la galerista Patricia de Muga de la Galeria Joan Prats y Lola Lasurt, una de las artistas más jóvenes representadas por la galería. Con ellas conversamos de lo que significa la renovación en una galería histórica, de lo que representa para una artista empezar trabajando en una galería a la que admira, y de cómo los procesos artísticos superan las demandas del mercado con tiempos dilatados y margen para la investigación artística.

Nos gustaría empezar con una pregunta marco: ¿cuándo comenzáis a colaborar juntas? ¿Cómo os encontráis?

Patricia

Nos conocimos en el 2013, si no me equivoco, porque en el 2014 hicimos la primera exposición de Lola en la galería…Creo que nos conocimos personalmente cuando hizo su exposición en la Fundació Miró. Yo ya había visto su trabajo anterior. De hecho, creo que fui  a ver la exposición primero sin Lola. Y fue después cuando la contacté. Desde entonces empezamos a quedar y hablar. Su primera exposición individual en el galería fue un año después de este encuentro, en 2014.

¿Tenéis especial interés en conocer la práctica de artistas jóvenes?

Patricia

Todo el equipo de la galería está constantemente atento a artistas jóvenes y sobre todo a aquellos artistas que tienes más cerca, que son del contexto. Hay muchos artistas que lo hacen bien. Pero se trata de encontrar ese puntito de más, ¿no?

¿A qué te refieres?

Patricia

No solo es hacerlo bien, sino que creo que debe tener algo diferente, especial…Y  que también conecte con los otros artistas que tenemos en la galería. Porque siempre intentas construir puentes.

Y en el caso de nuestra galería, en la que también tenemos artistas con los que colaboramos desde hace mucho tiempo. Incluso representamos artistas también ya muertos, que comenzaron a trabajar  con mi padre hace muchos años. Entonces, también intentas, de alguna manera, que haya una coherencia entre todos.

Y en tu caso Lola, ¿conocías la galería? Cuando te hicieron la propuesta, ¿qué te pareció?

Lola

Sí, claro. Es una galería histórica. La conocía y la seguía bastante desde la distancia, aunque no conocía a nadie que trabajase en la galería. Para mí, obviamente, fue una sorpresa que me contactaran. Fue durante la exposición que hice en el Espai13 de la Fundació Miró, Doble autorización en el marco del ciclo Arqueología preventiva.

En aquel momento me encontraba  haciendo una residencia de dos años en Hisk, en Gante (Bélgica). Anteriormente, había realizado la residencia de intercambio entre Hangar y Cape Town, en Sudáfrica. Cuando se acabó la exposición en la Fundació Miró inauguramos la exposición en Joan Prats.

 

Patricia

Si, a finales de 2014. En realidad no pasó mucho tiempo hasta que hicimos la primera exposición. Porque, además, tenías bastante material, muy interesante.

Lola

Para mí fue una sorpresa, porque estaba en un momento en que, por mi tipo de trabajo, pensaba que sería bueno estar en una galería que entendiese bien los proyectos y que entendieran estas extrañas metodologías mías. Quería encontrar un marco adecuado para poder vender una parte de mis proyectos básicamente y hacerlo sostenible.

La Prats la veía casi como un caso de estudio de mis proyectos. Es decir, porque… Siempre me voy al periodo de la Transición, y la Prats es importante en ese momento. En el 76 Sert hace la reforma del espacio… O sea, yo fácilmente hubiese acabado investigando sobre la Prats. ¿Puede ser bonito hacer este proyecto algún día?

 

Patricia

Quizás estaría bien hacer este proyecto

Lola

La primera exposición fue un proyecto que investigaba el cambio de nombre en una plaza de Mont Roig del Camp: de plaza del Generalísimo Franco a plaza de Joan Miró, justo en el 79. Claro, el vínculo de la Prats con Miró es muy fuerte y el rol de la Prats es reformular y ver cuál es el papel del arte contemporáneo en los primeros años de la criatura democrática. A nivel histórico a mí ya me interesa de por sí, obviamente, la Prats y lo que ha supuesto. Y de repente, yo no me lo esperaba porque tenía en la cabeza que la Prats trabajaba con artistas muy consagrados, gente más grande. No me lo imaginaba para nada, pero es verdad que la galería estaba en un momento de renovación, buscando gente joven.

Recuerdo que cuando entraste, comenzó también Alicia Koft, o sea, coincide este periodo de cambio.

Patricia

Con Alicia fue un poco antes. La invitamos a hacer un Art Nou, fue en 2013. Y ella hizo la exposición, dentro del programa Art Nou, en el espacio de Rambla Cataluña. También fue un proyecto espectacular… En aquel momento no es que la incorporáramos como artista de la galería, pero después, de manera natural, fuimos colaborando y posteriormente tuvo una individual también en Rambla Catalunya.

Desde ese momento empezasteis a abrir un poco más la galería a artistas más jóvenes.

Patricia

Trabajo en la galería desde el 2009. Llegó un momento en que quise comenzar a incorporar artistas más próximos a mi generación y, más adelante, más jóvenes que yo, evidentemente. Y bueno, sí que en la galería había artistas como Erik Beltrán o Javier Peñafiel, que eran los jóvenes en aquel momento. Pero sí que con generaciones posteriores, es verdad que fue cuando yo ya llevaba un tiempo en la galería. Lo hablábamos con mi padre y creíamos que era una cosa bonita de la galería crear este diálogo intergeneracional. Fue entonces cuando se incorporó a Alicia, a Lola entre otras artistas.

¿Cómo entendéis  vuestra relación de trabajo? En el caso de Lola, que como ya has apuntado, haces un tipo de procesos que son muy largos, con unas dinámicas muy diferentes, ¿cómo se ha ido fraguando esta relación de trabajo para vosotras?

Lola

Bueno, sí, es decir, ya cuando me contactaron, en realidad fue para proponerme hacer una exposición individual. Y después, de una forma bastante natural, pasé a formar parte de la galería. Además, Patricia, ¿fue la primera exposición en este nuevo espacio?

 

Patricia

Fue la segunda. Queríamos poner de manifiesto ese diálogo intergeneracional entre los artistas, porque realmente sí que comenzaba una nueva etapa en un nuevo espacio. Inauguramos en septiembre con Luis Gordillo y después vino Lola. Creo que fue muy bonito, ¿no? Él era el más mayor y ella la más joven por aquel entonces.

Lola

Sí. Y como os decía, yo en aquel momento residía en Bélgica, donde acababa de hacer un proyecto muy largo, en el que había estado, quizás, dos años y medio ocupada con Ejercicio de Ritmo en relación al monumento público de Francesc Layret en la Plaza Goya. O sea, super cerca de la galería. Yo estaba muy metida en la vida y obra de Francesc Layret. Y de repente él vivía aquí, en la calle  Balmes casi tocando con Gran Vía. Es decir, la misma calle donde estamos ahora, pero una manzana más abajo. De hecho, lo asesinaron cuando salía de su casa, matones de la patronal le dispararon siete tiros. Patricia me dijo que la nueva sede era en Balmes 54. Había acabado justo de hacer el vídeo y no se lo había enseñado a nadie. En la puerta del edificio donde vivía Layret en el año 79 se puso un pequeño mural de cerámica reconociendo que vivía allí. Y ese mural me gustaba mucho. Hice un frotage de él que incluí en la exposición. También incluí mi primer friso pictórico… Para mí fue una casualidad bastante grande. Como si los astros se hubieran alineado.

El friso pictórico es un formato que he ido repitiendo, y que partió de la recreación de un partido de fútbol que se hizo en Bélgica (El Partido. Mujeres casadas contra mujeres solteras, una iniciativa de Manuel Ramírez, barman del Club Federico García Lorca, Bruselas, 1976, 2014). Es el proyecto más importante que he hecho en Bélgica, fruto de mi residencia. Investigando sobre el club Federico García Lorca, que se formó en Bruselas en los primeros años de la dictadura, entre exiliados, con convenios con fábricas centroeuropeas, o políticos. Contacté con algunos ex miembros del Club e investigando sobre el tema encontré este partido de fútbol de “mujeres casadas contra solteras” que había organizado el barman del club, Manuel Ramírez. Un colectivo Belga me pidió un vídeo sobre algo que tuviera que ver con el club.

Yo estaba fascinada con este partido de fútbol que se jugó justo en la última fiesta organizada por el Partido Comunista Español, antes del pacto de la Moncloa, y, por tanto, antes de que el partido se fraccionase. Este proyecto habla de los vínculos y separaciones a nivel personal y colectivo.

El friso sobre este partido no lo había mostrado aún y fue lo que expusimos, en la primera parte de la galería. En el interior de la galería mostramos el proyecto vinculado al monumento de Layret, que se basaba sobre todo en una película Súper 8.

Patricia

Sí, sí se dieron una serie de casualidades. Entramos en contacto en un momento que a nivel de su trabajo era muy pertinente. Aquella primera exposición estuvo muy bien, gustó mucho y nos empezamos a conocer. Y bueno, estas cosas… pasan de manera natural, ¿no? Todo fue muy fácil. Se trata realmente, pues, de una relación personal que tiene que funcionar en los dos sentidos: tiene que haber confianza, y poder trabajar juntos, y poder hablar las cosas. Ya no es solo que sea un buen artista y que tú lo puedas representar, también a nivel personal, tiene que funcionar. Es muy difícil para nosotros colaborar con un artista si no hay esta confianza.

Desde el 2015, ¿habéis hecho alguna otra exposición? ¿O es esta que preparáis ahora para el Barcelona Gallery Weekend?

Patricia

Hemos llevado su obra a varias ferias y a exposiciones colectivas, sí.  Y a nivel individual, ella hizo un dúo con Javier Peñafiel, hace un par de años. Es otro artista de la galería y encontramos con él un vínculo.

Lola

Teníamos muchas ganas de hacer algo juntos, y siempre estamos liados por el trabajo. Era la oportunidad perfecta para dialogar más en profundidad. Entonces, si la cuento casi como individual, sería la tercera en este caso.

 

Lola, tienes un proceso de trabajo muy largo. Normalmente dedicas un tiempo de investigación también extenso y eso hace que también la galería tenga que respetar estos tiempos. En este proceso, ¿hay un acompañamiento de la galería o el acompañamiento es más de otro tipo?

 

Lola

La galería siempre está allí. Cuando comienzo un proyecto, hay mucho trabajo de quizás años, en que funciono de manera totalmente al margen de la galería, un proceso de investigación, de historiadora amateur de investigar sobre la memoria que encuentro depositada en archivos históricos de todo tipo. Fondos a los que se me ocurre ir pero sin respetar, seguramente, dónde normalmente se iría. Y fondos de muchos tipos, ya sean orales, y hasta familiares, dependiendo del proyecto.

Ahí ya se ponen en marcha metodologías, estrategias complejas para conseguir formalizar el proyecto de una manera o de otra. Pero es verdad que antes de formalizar nada pasa bastante tiempo. Y también, en esta tarea que hago yo de rescatar estos episodios del pasado y llevarlos al presente y ver qué pasa, tengo todo un bagaje pictórico. Últimamente pienso (y, sobre todo, en el proyecto Juego de Niños para La Capella que trataba temas psicoanalíticos y de Winnicott y que me llevó a pensar mucho en la pintura y la relación con la madre justo en el momento en que yo acababa de dar a luz) en mi relación con la pintura como una relación con la madre. Es la tradición más antigua, la que siempre está ahí para mí. Y como muchas veces necesito irme, pero siempre vuelvo a ella, porque es la que más me importa. Es, un poco, como la relación compleja que tenemos con las madres en el proceso de maduración. Creo que me pasa algo similar con la pintura. Me voy separando, me voy hacia el vídeo, me voy hacia otros tipos de lenguajes…Pero es verdad que la pintura siempre está ahí también como una necesidad de filtrar; es el primer filtro a través del cuerpo de lo que he encontrado.

Y por eso me va muy bien el formato friso histórico, porque literalmente explica una historia en relación con un espacio arquitectónico muy concreto, que es lo que normalmente trabajo. Y también el friso histórico, a nivel de implicación del cuerpo, es diferente que hacer una pintura única, estática. Tiene algo de performatividad que no encuentro en pinturas estáticas. Últimamente estoy haciendo bastantes frisos que para mí son casi coreografías. Pero bueno, de vez en cuando también vuelvo a hacer pinturas únicas, más tradicionales, más estáticas según como vea.

Y para esta próxima edición de Barcelona Gallery Weekend, ¿tenéis ya definido lo que presentarás?

 

Patricia

Ha hecho una propuesta del tema, del concepto a tratar, y ya tiene algunas piezas preparadas. Creo que la idea está muy clara y ahora estamos trabajando en cómo lo mostraremos.

Al inicio, el trabajo es muy personal y muy difícil de cerrar. Desde la galería la podemos acompañar más en sus pasos posteriores.

Y para el BGW… pues cuando acabemos esta entrevista, ¡aprovecharemos para continuar trabajando en ello!

Lola

Es decir, el proyecto del Gallery Weekend es en el que habrá más implicación de la galería. Porque será un proyecto hecho de cero con la galería. Y aquí lo que pasará es… Bueno, hay una parte importante de mis proyectos qué es que al final cada proyecto que hago me proporciona un vínculo con alguien que quiero conocer o con quien quiero tener una relación. A veces sucede conscientemente y a veces inconscientemente, porque no sé ni si esa persona existe.

Y para esta nueva exposición es directamente lo que hago… Invito a Esther Guillén que es una ceramista que vive en Santa Pau, un pueblo muy pequeño de Girona. Ella tiene un trabajo cerámico, increíble. Hace mucho tiempo que de una forma natural, me ronda por la cabeza, que me gustaría hacer “comisariados pictóricos”… Así los llamó de momento como título provisional. Pero es verdad que ahora quería hacer algo que impulsivamente me apeteciera mucho. Y me apetece mucho pintar el trabajo de Esther. No pintar las cerámicas, obviamente, porque sus cerámicas están pintadas. Pintar bidimensionalmente sobre la tela su trabajo. Hay algo que me llama mucho la atención, porque me parece divertido, que es pintar figurativamente abstracción. Y esto, es parte de algo no pensado.

Y además se trata de una copia, ¿no?

Lola

Aquí habría temas de estrategias de apropiación, habría un debate muy grande…La verdad aún no he pensado mucho. Pero sí que me gusta, de vez en cuando, igual que analizo imágenes del pasado, analizar obras de otros. Bueno, de hecho… Yo ya llevo tiempo analizando… De alguna manera, ahora me sale analizar visualmente, igual que un crítico, un comisario que trabaja más a nivel textual y de pensamiento la obra del artista. Yo hago este análisis visual a través de la pintura. Igual que analizo un momento, un acontecimiento, muy concreto de la historia que me interesa. Pues una obra de arte, una pieza artística, también es un acontecimiento para mí… También me divierte este debate sobre temas como la apropiación. Yo creo que cuando se hable del arte de nuestro tiempo, será apropiacionista. En lo que se refiere al proyecto, no considero que voy a copiar algo, ya que al no preocuparme demasiado en ser exacta al final me lo llevo bastante hacia mi terreno. Pero si voy a repetir cosas; y es en esta acción o insistencia en repetir que puede surgir algo nuevo. En estos procesos de re-creación simplemente estoy intentando entender lo que he encontrado y lo que puede surgir al compartirlo con mas gente.

Patricia

De hecho, en esta exposición, que tú hablas de comisariado, creo que es muy adecuado el término porque realmente lo que propones es hacer asociaciones del trabajo de Esther Guillén con otros artistas anteriores, creando nuevas conexiones.

Lola

Sí, totalmente. Tanto Esther como su marido, que también se dedica a la cerámica, nunca dejaron su práctica artística… pero también hacían cerámica que consideraban artesanía para vender; souvenirs de Santa Pau. Y que también me parecen increíbles. Además, Esther desarrolló técnicas inspirades en las prehistóricas, las primeres técnicas de ornamentación del barro cocido…desde la cerámica, utilizando fangós de distintos colores y esmaltes complejos. A veces también utiliza la grava volcánica porque vive en una zona volcánica. Es súper interesante. Es un trabajo increíble que simplemente quiero analizar, mi modo de anàlisis es visual y por medio de la pintura.

 

Para terminar querríamos preguntaros qué es lo que hace  que las relaciones entre artistas y galeristas duren para vosotras.

Patricia

Complicidad y confianza, ¿no? Y el trabajo.

Lola

Sí, totalmente. Sí, hay un tema de confianza personal. Tienes que confiar en esa persona. También que consideres que el ambiente de trabajo haya sido bueno, coherente y justo.

Patricia

Y también un compromiso por ambas partes. El artista, cuando forma parte de una galería, tiene el compromiso de ir trabajando, de ir aportando obras para que nosotros las podamos mostrar, con una individual, como es este caso, pero también para una feria. Y por nuestra parte, también el compromiso de enseñarlo y de hacer que este trabajo llegue al público, a particulares y a instituciones. Nosotros marcamos el ritmo. Por eso es muy bonito cuando tienes la oportunidad de acompañar a un artista desde los inicios y al que puedes acompañar en este crecimiento. Creo que es lo más bonito de nuestro trabajo. Si comienzas a colaborar con un artista más consagrado, claro, hace mucha ilusión incorporar artistas así pero… Si me hicieras escoger, lo que da sentido a lo que hacemos, es eso, poder acompañar a alguien desde el principio. A nosotros nos gustan las relaciones largas, porque también es como puedes trabajar bien. Pero bueno, para que eso se dé, tiene que haber también esta complicidad a nivel personal.

Lola

Sí, y también el respeto de las metodologías de trabajo que tiene cada una ya que son complejas. Y en ningún momento hay un intento de cambiarlas, sino que hay un respeto a esto de simple acompañamiento. Y también entender que tú como artista también eres limitada. En mi caso, por ejemplo… necesito todo el tiempo para tener mis responsabilidades vitales cubiertas a la vez que realizar las investigaciones que hago. La galería pone tu trabajo en lugares donde nunca llegarías. En algún caso puede acabar adquiriendo un proyecto alguien que tiene vínculos con el mismo. Creo que en mi caso esto tiene sentido. Y en esto reside el querer trabajar con la galería.

 

Barcelona Gallery Weekend busca reforzar y hacer visible el rico y variado tejido artístico de Barcelona, fomentar el coleccionismo de arte y poner en valor la labor de las galerías como espacios generadores de cultura abiertos a toda la ciudadanía. Del 14 al 17 de Septiembre de 2023 se celebrará la 9ª edición con 32 galerías que presentan el trabajo de más de 60 artistas.